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Respuesta para Tepi

July 29, 2017

 

 Anoche vino de visita Tepi, un joven amigo de mis hijos que se ha ganado un lugar en mi corazón.

Cuando me vio, me dijo que la última vez que nos vimos estaba más delgada, pero ahora todavía más.

-Sigue a dieta?- me dijo

-Sí

-¡Ala madre! Bueno, supongo que con el tiempo se hace cada vez más fácil, ¿o no?

 

Su pregunta honesta me zarandeó un poco  y sentí algo así como una punzada en el alma. 

-No lo creo, le dije, porque uno no come o deja de comer por hambre.

 

La cosa quedó allí, pero hoy mientras caminaba, su pregunta daba vueltas en mi cabeza. A Tepi y a mi nos gusta pensar y con frecuencia nos encontramos filosofando.  Así, querido Tepi, que te contesto con otra pregunta:

 

-La vida, conforme te haces grande, ¿se hace más fácil?

Mi respuesta sería: Depende.

 

Pensemos un poco: comer es parte de la vida.

La comida nos acompaña y es una necesidad, así que me tomaré la libertad de comparar la dieta con la vida. Sigamos con nuestro diálogo socrático:

 

-Perder un ser querido, cuando has perdido algún otro antes, ¿es más fácil?

-Enamorar a una chica cuando ya has tenido novia antes,¿ es más fácil?

 

Para mí, cada pregunta tiene dos respuestas: depende, y no.

A si es más fácil, mi respuesta es: depende; a si duele menos, respondo que no.

 

Creo que el tiempo, en si mismo, no sirve para nada. Es lo que hacemos, lo que aprendemos con él, lo que puede hacernos manejar la próxima situación difícil con un poco más de sabiduría, aunque cada pena trae su propio dolor. 

El tiempo de duelo, por ejemplo, podemos usarlo para sentirnos víctimas, anestesiar el dolor o pretender que no está pasando nada... o podemos meditar, buscar a los amigos, aprender nuestra lección y seguir adelante.

En mi caso, llevando 4 meses a dieta, la pizza aún huele delicioso. Los brownies se ven tentadores, la panza cruje del hambre de vez en cuando, y con frecuencia quisiera anestesiar mis penas y frustraciones con chocolates o acompañar con un trago la alegría o la pena del momento. A menudo quisiera mandar la dieta al carajo y comer como si no importara.  

Pero ahora, tengo herramientas para poner distancia, amigos a quien llamar en caso de crisis y sé que puedo elegir la actitud con la que deseo encarar el momento.

Creo que esta o cualquier dieta, como la vida, está hecha de momentos. Y le hago ganas a los momentos difíciles -que siempre habrá- apoyada en lo que he aprendido, en mis aliados, y eligiendo la actitud adecuada.

Cada día trae su afán.

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