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Power walking

August 25, 2018

 

 

Esta foto se tomó hace 13 libras y 11 meses, lo cual quiere decir que hoy estoy más flaca pero sigo haciendo ejercicio donde sea que esté.

Casi nunca salgo a caminar con ganas, pero siempre regreso feliz.  Con tantos meses de ensayo y error, puedo decirte a ciencia cierta que hacer ejercicio hace una verdadera diferencia en el resultado de la balanza.  La teoría dice que para bajar de peso, el 80% es lo que comemos y el 20% el ejercicio que hacemos.  Es decir, si quieres bajar de peso, es mucho más importante vigilar lo que comes que hacer ejercicio.  Estoy segura que conoces más de algún flaco o flaca que no hace ejercicio, lo cual confirma la teoría.  En la práctica, yo sé que, al menos en mi caso, es posible cuidar lo que como y hacer ejercicio y que ese día la pesa no baje.  Bajar depende del día del mes y lo que mi cuerpo esté haciendo ese día.  Pero también he notado que si cuido lo que como y hago ejercicio, tengo mejores oportunidades de bajar o mantener mi peso.

Cuando pienso en mi caminata diaria, sonrío.  Eso quiere decir que aunque me cueste hacer el tiempo, me deja una sensación agradable y creo que hay tres cosas que lo hacen tan alegre.  Te comparto cómo me he hecho amiga de la caminata, por si te sirven mis estrategias.  Aclaro que en este blog no tengo patrocinadores y no me pagan por lo que promociono.  Los artículos que te recomiendo es porque a mí me sirven y creo que pueden servirte también.

  1.  Un buen playlist:  Tener la música adecuada me ayuda a moverme con alegría.  Siempre he bailado y por eso, el ritmo de la música me hace sentir que estoy bailando en lugar de caminando.  Ya que camino en un condominio cerrado y poca gente sale, o camino en la privacidad de la banda de mi casa, voy cambiando el ritmo.  A veces, voy como marchando.   A veces, especialmente si es salsa o bachata, no puedo evitar mover las caderas.  Si canta Britney Spears, ni te cuento. :)  Yo empecé a usar Spotify Premium hace varios años. Si sabes usarlo, te recomiendo que vayas haciendo una lista de las  canciones que te sirven.  Si no, es hora de que te modernices y aprendas.  En la página de inicio de este blog tengo un enlace a mi lista personal que se llama Power Walking y me encanta. Lo encuentras bajo el título de música y el enlace dice "camina con paso firme". Si prefieres empezar de una vez a ver de que se trata spotify, te doy el enlace a mi lista de caminar: Power Walking.

    Agrégale a eso un par de audífonos inalámbricos y te sentirás muy juvenil.

  2. Un monitor de actividad física: 

    Yo soy verdadero fan del Fitbit.  Uso el Fitbit Alta HR, que es delgadito y monitorea mi ritmo cardíaco.  Así sé que estoy haciendo el ejercicio en el rango que debo.  Si no sabes mucho acerca de la actividad física, lee esta entrada que se llama "Hablemos de ejercicio".            Fitbit monitorea mis horas de actividad, cuánto me muevo, las calorías que quemo, cuánto duermo, si he subido o bajado de peso (eso lo meto yo en el app), pero lo más divertido y motivante es que existe la comunidad fitbit, que me invita a competir con mis conocidos para ver si estoy a su altura. Es muy simpático y no puedo decirte lo útil que me ha sido.  Lo recomiendo al 100 y desde ya me ofrezco a ser tu amiga en fitbit para que compitamos.  Sólo escríbeme un inbox con el correo electrónico que usaste para registrar tu usuario en Fitbit.

  3. Un perro que se entusiasma cuando me ve en ropa de ejercicio:  Te presento a Emma.  ¿Quién puede resistírsele a esa carita que parece decirme "¿Vamos?"

    No sabes lo feliz que se pone cuando me ve ataviada para el ejercicio.  Culpa de Emma dejé de ir al gimnasio y opté por pasearla.  Es realmente feliz y educada.  Cómo entrenar un perro para caminar es todo otro tema, pero te doy un tip para que no jalen muy fuerte:  Existe un arnés que se llama Easy Walker (lo compré en Amazon) y lleva la argolla por enfrente, de manera que el mismo perro se va frenando si te va jalando. 

     Hace un mundo de diferencia.  Un monitor de ejercicio, una buena lista de música, y un perro son una maravilla y hacen el ejercicio a solas muy placentero, una alegrísima adición es

 

 

 

 

  1.  Un buen compañero:  Mi esposo se contagió de las ganas de estar en su peso saludable y, cuando puede, nos acompaña a Emma y a mí.  La calle se ha vuelto nuestro espacio personal, nuestra sala de sesiones, nuestra oficina, nuestro burbuja de alegría.  Si estamos con ganas de conversar, en el paseo platicamos acerca de la familia, del trabajo, de la vida.  Si no estamos cayéndonos especialmente bien en ese momento, él sale con sus audífonos y yo con los míos y nos acompañamos.  Poco a poco la música y el perro van mejorando nuestro humor y es garantizado que al regresar estaremos contentos y con ganas de seguir compartiendo.

Y tú, ¿Ya lograste hacerte amigo del ejercicio?  Cuéntame qué te sirve.

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