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Las penas pesan

November 6, 2018

Hoy peso 3.6 libras menos que ayer.  ¿Cómo es posible bajar tanto peso en un solo día?  Creo que de la forma inversa a como lo subí. 

La semana pasada subí 5 libras en 5 días, a pesar de que mi comportamiento en esos días no fue diferente.  Es decir, me porté como siempre lo hago: dieta de adelgazamiento y desbordes y el cuerpo retuvo, retuvo y retuvo peso. 

Formulé una hipótesis al respecto a base de pura observación de mi comportamiento, mis emociones y el peso: Las penas pesan libras.  Las penas pueden hacer que la pesa se trabe en un peso o se vaya para arriba a pesar del cuidado.  En contraposición, cuando se trabajan las penas, se  destraba de alguna manera el metabolismo y las libras ceden.  Lo comprobé la primera vez en enero, y esta misma mañana.

Obviamente no me refiero al hecho de que, ante una pena,   uno empiece a comer como loco para consolarse y por eso suba de peso y al dejar de hacerlo, lo baje.  Me refiero a que, aún cuidándome, las penas afectan a la pesa para mal, y resolverlas, para bien.

Dentro de las muchas cosas que he aprendido en Plusvida es que cuando hay circunstancias que amenazan el cuidado, mantener las rutinas, la alimentación, el ejercicio, los líquidos, el contacto, puede volverse un salvavidas.  Son cosas que sí podemos controlar aún cuando afuera haya muchas cosas que no podemos controlar. Por eso aprendí que debo blindar mi cuidado en todo momento y en todo lugar, y trato de hacerlo.No te digo que siempre logre hacerlo bien o no estaría en este peso. 

Es bien sabido que desde hace meses, en lugar de comer para mantener mi peso, he tenido que volver a comer para adelgazar, y el resultado es que  vivo en adelgazamiento y descuidos. Aún así, mi peso se mantuvo contenido.  Pero desde septiembre, hago  las cosas de igual manera pero el peso va para arriba en saltos de subir muchas libras en pocos días.  Lo único que ha pasado diferente es que en ese mes, apareció súbitamente un problema muy complejo y muy emotivo para mí, y aún no está resuelto.   A esto, se le sumaron este mes otras dos penas muy grandes.  Me encuentro con varios frentes de angustia a la vez, de cosas que no puedo resolver yo.

Finalmente, ayer decidí pedir auxilio a las psicólogas de Plusvida y aprendí algo muy valioso: a veces hace falta llorar. Vivimos en una cultura que evita sentir a toda costa. Tenemos al alcance todo tipo de placeres que van desde comida hasta drogas, desde libros interesantes hasta series de Netflix, redes sociales que entretienen la cabeza para no pensar y no sentir.  Las emociones son energía. Cuando evitamos procesar las emociones desagradables, esta energía negativa se queda rondando en el cuerpo, y finalmente se manifiesta en dolores musculares, presión alta, enfermedades reales, o en mi caso, peso de más.  Para que las emociones negativas se sanen, hay que empezar por sentirlas, por hablarlas, por trabajarlas.  Hablar con un terapeuta  ayuda, pero también sirve una amiga, o escribirlo en un papel.

Viktor Frankl tiene varias ideas interesantes al respecto.  Una de ellas es que cuando las penas tienen solución, hay que trabajar por solucionarlas, ya que sufrir por sufrir no es virtud sino masoquismo.  Pero también dice que cuando nos encontramos ante una situación que no podemos cambiar, lo que nos toca es cambiarnos a nosotros mismos. En mi caso, he intentado entender y solucionar lo que puedo.  Me esforzado por cambiarme a mi misma, y eso no fue suficiente.  Ayer comprendí que lo que me faltaba era abrirme, sentir y llorar.  Liberé así un poco mi alma y como arte de magia, la pesa me dio este regalito en la mañana.

Hoy es un nuevo día y las cosas estarán igual.  Y una vez más lo enfrentaré de la mano de Dios y de mis amigos, sabiendo ahora lo importante que es sentir y fluir, poniendo atención a mi cuidado, porque es lo que me hace bien.

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