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Amarrarme a este sentimiento

November 27, 2018

Comer apegada a mi plan alimenticio al 100% es a veces complicado, desagradable o molesto.  Pero escaparme y picotear de lo que no me corresponde es francamente neurotóxico. Aunque parece broma, te lo digo en serio, tómalo en serio,  porque me he observado casi bajo el método científico comprobando mi hipótesis a base de ensayo, observación y evaluación.  

 

Hoy me siento bien. Estoy en paz, soy yo.

Hoy estoy bien aunque afuera no todo lo está.  Y eso se debe a que ayer cuidé mi plan nutricional al 100% y como resultado, me siento triunfal, feliz y en paz. Mi mente está clara.  Y quiero seguir sintiéndome así. 

Tocará entonces el día de hoy superar nuevamente antojos, salir armada con mi lonchera que contenga todo lo que necesite, estar pendiente de que no se me pasen las horas de comida, batallar contra las ganas de hacer las cosas mal y no abandonar ni por un instante  mi cuidado, sabiendo que lo que busco es sentirme así de bien todo el día de hoy y mañana también.  Ya me lo habían dicho en Plusvida, pero como siempre, he tenido que comprobarlo a base de intentar salirme con la mía y sufrir las consecuencias.

 

He observado que cuando estoy sintiéndome como hoy, soy yo, con mi personalidad y mis virtudes.  Cuando me porto mal, “se me va subiendo lo negro”.  Me siento como cuando a Spiderman (de traje rojo), se le va subiendo lo negro en el traje y se vuelve malo.  Empiezo a estar de mal humor, de mecha corta, peleo por tonterías y veo el día con lentes negativos.  No me gusta portarme así.  No me gusta ver la vida así.  Por eso digo que comer fuera del plan es neurotóxico, porque entinta mi personalidad y mis pensamientos de actitudes que también viven en mí pero prefiero tener a raya.

He comprobado que eso de que “se sube el traje negro” no sólo me pasa a mí.  Mi esposo se cuida también y anoche vino de malas.  Vio lo que le tocaba cenar y se fue a atacar la despensa.  Estaba enojado en la mesa.  Yo normalmente me habría preocupado, le habría ofrecido algo más sabroso con tal de aliviarle sentirse de malas.  Pero ayer le dije con serenidad: ”Ya sé lo que te pasa: se te subió el (traje) negro”.  Eso captó su atención.  “Estás de malas porque te costó cuidarte hoy.  Tuviste un día difícil y te quieres consolar con algo rico.  Se te subió lo negro en el traje, como Spiderman”.  Entendí que cuando el cuidado parece imposición externa más que convicción propia, se hace pesado y también nos cubre de negro el traje.  Le dije entonces: “Tú esta mañana, cuando estabas en pleno uso de tus facultades, me dijiste que querías cuidarte bien.  Fuiste al gimnasio a medio día y empacaste tu refacción.  Por eso sé que quieres cuidarte y pongo a tu disposición lo necesario.  Tómalo o déjalo, es cosa tuya.  Recuerda que fuiste tú quien dijo que querías cuidarte bien”.  Entonces lo entendió y su actitud cambió.  Hoy se pesó y la pesa decía un número más pequeño y fue feliz.

Por eso insisto: si yo quiero sentirme bien, eso implica saber que cuidarme es mi decisión, es lo que yo quiero, y hacerlo al 100.   Y a ti ¿Se te sube lo negro?

 

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