©2017 BY XL NUNCA MÁS.

Las tripas y el despertador

March 4, 2019

Iba en el carro, manejando, cuando mis tripas me reclamaron comida.  Vi el reloj…  justo a tiempo.  Con una sonrisa extendí la mano, abrí mi lonchera y saqué una manzana.  Hora de comer.

Ahora esto se me hace de lo más natural, y parece muy lejano el día aquél en el que puse por primera vez alarmas cada tres horas para recordarme que debía comer, y que me encontré con la noción de que no debía salir de casa sin mi lonchera.  Ahora planifico mis días, y voy preparada para lo que sea.  Ya no necesito las alarmas de comida porque créanme, la panza sabe mejor que la cabeza cuándo le toca comer, y me lo dice con exigencia.

Todo fue muy mecánico: crujido de tripas, ver la hora, sacar la manzana y comerla.  Entonces pensé como esta forma de comer se asemeja a la relación con el despertador y el sueño.

Cuando suena el despertador, podemos apagarlo inmediatamente, levantarnos y empezar el día, sin enredarnos.  Si lo hacemos así, lo más probable es que el día fluya lo mejor posible.  Otra opción sería somatarlo, taparnos la cabeza y dormir un ratito más.  Casi seguramente ese ratito acabaría con un susto al darnos cuenta que se nos pegaron las chamarras y es hora de brincar de la cama y hacer la rutina de la mañana a toda prisa para no llegar tarde.  Quizás si es domingo podríamos elegir no poner alarma y levantarnos cuando nos da la gana.  Existe también el caso de que decidiéramos no levantarnos un día, y luego otro, y luego otro hasta que alguien nos hiciera abrir los ojos al preguntarnos, y tú, ¿por qué estás deprimido?

Con la comida sucede algo parecido: podemos comer lo que nos hace bien cuando toca, o podemos descuidarnos un poquito y desestabilizar el cuidado del día.  Llegará el momento en el que podamos darnos el lujo de comer lo que nos venga en gana, al menos durante un tiempo de comida, y no pasará nada malo.  También podríamos elegir no hacer caso y comer lo que nos de la gana hasta encontrarnos enfermos de sobrepeso o de obesidad. 

Pensándolo bien, apegarnos con disciplina a la rutina que libremente elegimos no está tan mal después de todo: evitamos sobresaltos, deterioro y complicaciones.

Please reload

Recent Posts

November 21, 2019

Please reload

Archive

Please reload

Tags

Please reload