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Bicho raro

July 10, 2018

Oficialmente, creo que voy a definir la etapa que estoy viviendo como la “temporada de bicho raro”: Estoy en un peso saludable, pero sigo cuidándome como si no lo estuviera. 

A todas partes voy con mi lonchera: a reuniones de amigas, a vacaciones en familia, a parques.  En la cabeza de quienes me conocen, estoy bien.  Y por eso, no puedo evitar sentir que, a veces, alguien me ve como bicho raro. 

Ayer tuve una feliz reunión de amigas para ver a una de nosotros que vive fuera y está de visita.  Nos juntamos en un conocido restaurante y todas ordenaron su desayuno.  Yo, pedí un café y una taza vacía, para poner allí mi avena.  -¿No estás en mantenimiento, pues?

Ellas saben por lo que he pasado y respetan lo que hago, pero no puedo evitar sentir que solapadamente, alguna me ve sin terminar de entender lo que hago. No las culpo, porque la verdad, yo tampoco termino de entender de qué se trata mantenimiento, solo sé que en esta etapa he descubierto muchas aristas de mi personalidad.

Observo una tendencia a darme permisos tras algunos días de cuidado perfecto.   Esto me ha  mantenido dando vueltas cual perro que se muerde la cola, en lugar de llevarme a mi feliz rango, donde podría empezar a comer más cantidad y más variado.

En teoría, al pasar a mantenimiento, hay tres fases: en la primera, comes lo mismo que en adelgazamiento, pero más cantidad.  En la segunda, comes como en la primera pero introduces pequeñas cantidades de  alimentos que no has comido en mucho tiempo. En la tercera, puedes empezar a decidir qué quieres comer.  Esto, enmarcado en el mismo cuidado del adelgazamiento: caminar 10mil pasos diarios, tomar 2 litros de agua y 2 de otros líquidos sin calorías, comer 4 comidas al día cada 4 horas, escuchar grabaciones.  La teoría suena fácil.

En mi caso, el mantenimiento fase 1 fue prueba superada.  La 2, todavía no.  Porque en vez de poderme cuidar de forma lineal, es decir, cada día bien cuidado, durante todos los días del mes.  Tuve en mayo una celebración y comí lo que quise.  Me salí de rango y desde entonces busco alcanzarlo de nuevo. 

Me veo como que ya terminé de adelgazar, pero sigo batallando conmigo.  He allí por qué sigo comiendo como de adelgazamiento.  Lo malo es que me cuido (bajo un poquito), me cuido (bajo otro poquito), me cuido (bajo un poquito más), me cuido (casi llego a mi rango)…..y me descuido (y subo todo lo que había bajado).  Entonces vuelta a lo mismo en un vaivén de 5 libras que no hay modo que supere.

Viene a mi mente el dibujo de un pato que tenía una monja en el colegio, con una frase que decía: “Que tu actitud en la vida sea como la de un pato: por encima de la superficie, mírate sereno y elegante…. Por debajo, patalea como loco!”

Aunque el tratamiento no contempla la fase “de bicho raro” esa es en la que estoy.  No me es fácil, pero es mucho más agradable a la de "globo con helio" la que estaría transcurriendo si no hubiera aprendido lo que ahora sé. Lenta e inexorablemente habría ganado todo lo perdido, hasta quedar más pesada que nunca.  “Bicho raro” es la temporada de aprender a conocerme, hasta que pueda hacerlo sola.

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