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Las fiestas, el miedo y lo importante.


Recién retomé mi cuidado hace 6 días y voy bien: estoy enfocada, sé lo que quiero, sé por qué lo quiero y me encanta sentirme en control. Los resultados están llegando. Llevo 4 libras perdidas en 6 días, y quiero bajar 25, así que, aunque voy bien, todavía falta un camino por recorrer. Si sigo con la actitud que he tenido en esta semana, sé que el camino será muy agradable.

Sin embargo, esta semana es de retos. Hoy almorzaré con una amiga del alma a quien no veo hace mucho tiempo. Mañana hay una reunión de amigos, con el distanciamiento necesario, en el que habrán comidas y bebidas tentadoras y el sábado, mi celebración en casa del Día de Acción de Gracias, todas las anteriores con el agravante de la opinión pública, así que lógicamente, me desperté esta mañana con un poco de miedo a lo que me toca enfrentar. ¿Podré continuar con mi dieta en esas ocasiones? Me da miedo caer y quedar mal conmigo misma. Por eso, me pongo mi sombrero de coach ontológico y desgranaremos en esta entrada qué quiere decir el miedo a comer de más en épocas festivas, y las estrategias que podemos adoptar.

1. ¿Necesitas cuidar tu alimentación y ejercicio en esta temporada?. La respuesta no es subjetiva, la tiene la balanza y la calculadora de índice de masa corporal. Necesitarás saber tu estatura en centímetros y tu peso en kilos (libras/2.2). Encuentras una calculadora de masa corporal aquí. Si el resultado indica que tienes sobrepeso, o un IMC mayor a 24.9, cuidarte en estas épocas garantizará que estarás cuidando de tu salud. Si tu IMC está entre 18.6 y 24.9, tu peso es normal y sólo tendrás que hacer algunos ajustes para que no se te salga del rango normal. Si tienes menos de 18.5, come lo que quieras, este artículo no es para ti.

2. Establecer prioridades: Si ya decidiste que te vas a cuidar en estas épocas, la primera persona con quien va tu lealtad es contigo mismo. Nadie puede hacer por ti lo que te toca, y en este caso, es cuidar de tu alimentación, pero también de tu amor propio y tu cordura. Empecemos por lo que te dice tu cuerpo, ¿Sientes ilusión de ir, miedo o ambos? ¿Realmente quieres ir a esa reunión? ¿Es necesario que vayas? Tu prioridad es contigo. Si como yo, te estás dedicando vida y concentración para cuidar de ti, evalúa si vale la pena que vayas. Se vale no ir a todo.

3. ¿Qué te está diciendo el miedo? Si, como yo tienes miedo de ir porque crees que la tentación será grande, es momento de decidir entre dos opciones: vas o no vas. El miedo, cuando estás cuidando lo que comes, es, sin duda, miedo del día siguiente, miedo a las condenaciones de tu cabeza, a sentir otra vez que no fuiste capaz de ser fiel a ti mismo. Te asusta que en esa reunión comas o bebas de más, y a sentirte castigado, comiendo “cosas feas” donde hay manjares, no comiendo (¡Qué recha!), o enfrentarte a los comentarios de las demás personas. El miedo no es otra cosa que nuestra señal de alarma que indica que la amenaza que percibimos ante nosotros es mayor a los recursos que tenemos para enfrentarla. Tú puedes hacer la lista de tus miedos al respecto de ir a esa reunión y luego pasarla por dos filtros: a. ¿Es realmente esa amenaza tan grande o la estoy viendo más grande de lo que es? Y b. ¿Qué recursos tienes para enfrentarla? ¿Cómo te consigues más recursos?

4. Si la amenaza es muy grande: Si ya la analizaste y realmente la amenaza es muy grande, y además no tienes las herramientas para ir y triunfar, date permiso de no ir y cuidar de ti en casa. No será el resto de tu vida, será esta época, mientras te tomas el tiempo de adelgazar. Encuentra la forma de disfrutar quedarte en casa, porque quedarte no es castigo, es amor a ti. Báñate rico, hazte una mascarilla, disfruta de alguna actividad o de alguna película, ponte pantuflas, o juega con tus hijos o con tu perro, llama a algún amigo o amiga con quien no hablas hace rato. Haz tu pequeña fiesta privada de actividades que te llenen el alma o te consientan.

5. Si decides ir porque realmente lo deseas, ármate de forma adecuada, porque fallar no es opción: No vayas con el estómago vacío. Come antes, suficiente, de lo que sí estás comiendo para cuidarte. Llega con la consigna de que tú serás fiel a ti mismo. No mires los platos de comida (¿conoces los AdBlock de la compu? Instálate un FoodBlock mental, porque tú ya comiste). Lleva lo que quieres tomar, sea agua o gaseosas de dieta. Yo incluso llevo hojas de menta, ramitas de romero y agua clara de dieta, para que parezca un elegante coctel. Mis dos respuestas favoritas son “Ya comí, gracias” y “No quiero, gracias” (sé que sí quieres esa comida, pero no estás mintiendo, porque lo que no quieres es caer en la tentación). Otra opción es llevar tu propia comida, pero eso es complicado. Si decides esa opción, por favor pide un plato vacío, coloca tu comida de forma agradable en el plato (no comas de recipientes plásticos y trata de llevar lo más delicioso de tus opciones) y si te preguntan por qué estás comiendo eso, no hagas cara de mártir y di “porque me gusta” (me gusta ser fiel a mi) o “soy intolerante a lo que se sirvió” (intolerante a fallar).

En resumen, mi consigna esta temporada de fiestas será “sin miedo a lo importante”. Cuidarnos es importante, y puedes hacerlo yendo a eventos o quedándote en casa. Como decidas hacerlo, disfrútalo, sé inteligente, crea tus estrategias y ve con el marco mental adecuado: este año disfrutar de las fiestas es disfrutar de la gente, de estar vivo y de sentirte triunfal.