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Control de daños.

October 24, 2018

 

Esta es mi gráfica de peso, de noviembre de 2016 al día de hoy.  Parece informe de sismógrafo y muestra mi conducta de cuidados y desbordes, una lucha sin cuartel con mis tendencias naturales y una persistencia que no me deja tirar la toalla... pero también, a como van las cosas, una tendencia lenta y segura al alza.

 

Hoy estoy mejor, y ayer hice casi todo bien.  La pesa me lo reconoció hoy, pero aún estoy a 10 libras de llegar a donde debo. Si la ves despacio, verás que mi punto más bajo duró poquísimo tiempo y luego hay subidas y bajadas pero las bajadas nunca llegaron al punto más bajo. Por eso una libra se convirtió en dos, y así hasta llegar hasta 12. Me tardé mucho tiempo en querer ver lo que en la gráfica se ve instantáneamente.

 

Te los cuento porque ayer ustedes me hicieron saber que  estoy en esto sola: muchas personas hermosas se tomaron la molestia de escribirme ayer por Facebook o a mi cuenta personal.  Me encanta saber de ustedes, personas reales que también le apuntan a vencer sus limitaciones y volverse la mejor versión que puedan de sí mismos.  En serio, me hicieron sentir  querida, arropada y acompañada.

Debería haber confesado antes que no me estaba yendo bien, en lugar de creer que más de alguno se alegraría de saber que tenía la razón.  Muy por el contrario, recibí comentarios de apoyo, de ánimo, de confianza en mí misma, y varias recomendaciones, empezando por hacer un chequeo médico para ver si todos mis niveles están bien.

Ya que ayer se comunicaron conmigo y me contaron que esto es mal de muchos que  como yo, se encuentran hoy con los jeans apretados, me animo hoy a   compartirles la teoría de cómo se hace para retomar el camino, haciendo la salvedad de que, como todo, sólo sirve si se hace.   

  1.  Lo primero es reconocer que hay un problema, y para eso, creo que es muy importante tener parámetros claros.  Les recomiendo que leamos de nuevo esta entrada: Parámetros claros, firmes, objetivos y desapasionados.     Hoy estoy realmente contenta de haber salido ya de toda la ropa que me quedaría grande ahora.  Antes mi closet tenía ropa desde la talla 6 hasta la 18, pero ya no. En mi closet sólo hay ropa que me queda (aunque apretadita por el momento).  Ya no tengo cajas con ropa guardada de tallas más grandes.  No pienso salir corriendo a comprar ropa de una talla mayor.  De regreso a la que me toca.  Si le hubiera hecho caso a la pesa hace rato, no habría tenido que llegar al punto en el que la ropa me queda apretada. Sé el peso al que debo llegar y tengo un método para hacerlo.

  2. Pedir ayuda:  La gordura se sufre en soledad y es realmente difícil salir solo.  No es necesario que te destapes como hice yo ayer, pero sí díselo a alguien: a tu pareja, a tus hijos, a alguna amiga.  Creo que simplemente decirlo nos hace tomar responsabilidad por lo que sucede.

  3. Aferrarse al  plan que le sirve a cada quien para bajar de peso, y hacerlo bien, sin excusas y por el tiempo que sea necesario hasta llegar a la meta. Ojo: la meta de cada día no es bajar de peso, sino hacer el plan al 100%, es decir, controlar eso que sí podemos controlar.  Allí ha radicado mi problema: yo hago las cosas bien un por un par de días, pero pronto empiezo a darme permisos.  No he superado aún el vicio de picotear de las comidas de los demás.  No es siempre, pero los poquitos suman y se cobran en libras. He aprendido que es necesario lograr un corte de tres días: tres días, 72 horas, donde hacemos absolutamente todo bien: comidas, líquidos, ejercicio, horario.  Todo al 100.  Esos primeros tres días son cruciales.  Durante estos días, no se necesita pensar por qué nos descarrilamos.  Lo importante es hacerlo hoy, y pensar después, para evitar la parálisis por análisis. 

  4. Pasados los primeros tres días, entonces nos sentamos a pensar qué fue lo que nos pasó, para estar prevenidos en el futuro: ¿Qué pasó el primer día que perdí el control? ¿Estaba alegre, triste, estresada o feliz? ¿Celebraba algo? ¿Estaba ansiosa o aburrida?  ¿Se me olvidó planificar mi comida? ¿Quise darme un permiso? ¿Por qué andaba rebelde? Etc.  Ahora veo que es importantísimo llevar un record diario del peso, pero también de actividades y sentimientos, para ir descubriendo como detectives qué nos ayuda a estar bien y qué nos saca del cuidado.  No es ningún secreto: para mí, las cosas se complicaron por un asunto personal…pero ahora no sólo tengo ese un problema, sino dos, si le sumamos el peso.

Pero ¿saben qué? Hoy veo nuevamente que la vida sigue siendo mi actividad favorita, porque con cada día nos da la posibilidad  de aprender, de ser mejores, de esforzarnos y de sentirnos amados.  Llevo bajadas 1.8 de las 12 que necesito, y un día hecho medio bien.  Puedo hacerlo mejor.  Ya te contaré.  Cuéntame tú cómo te va, si quieres compañía.

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