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Fragilita, más refinadita

January 29, 2019

Ya casi llevo dos años aprendiendo a vivir de esta nueva manera.  Esto es mi gran Tema, con mayúscula.  Si me preguntaras cuál ha sido la clave para poder perseverar y conseguir estar donde quiero, en una palabra, te diría que aprendí a darme permiso de ser vulnerable.

“Calladita más bonita”, dicen algunos con respecto a las mujeres.  De allí el título.  Pero yo no sé quedarme callada.  Tampoco sabía que darme permiso de aceptar que hay cosas con las que no puedo sola era el punto de partida para empezar a mejorar aquello para lo que había fracasado una y otra vez.

Ahora se ve muy fácil: no puedo sola, busco ayuda, y ya. Pero no ha sido  tan simple para mi.  Yo no soy psicóloga así que no puedo ofrecer más explicaciones que mis propias teorías:  Soy mujer, para empezar.  Mujer que creció en las épocas en que al sistema educativo se le ocurrió que la educación de las mujeres había sido deficiente y había que compensar por los errores del pasado y empoderarlas para afrontar lo que fuera.  Fui educada en un colegio que busca formar mujeres líderes, tuve un padre que decía que le gustaba tener una hija que no necesitara tecomates para nadar.  Vivo en en mundo que aprueba  la independencia, la autonomía, el logro.  Por eso me he esforzado para poder sola. Me encanta poder sola.  Normalmente puedo sola. El resultado es que tengo baja baja tolerancia a la frustración.  Como ves, no me es tan fácil decir “no puedo”. Y mucho más difícil es saber que cuidarme sigue siendo un reto todos los días.

Es grande aceptar uno solito a veces no se las puede, y que buscará ayuda, para cambiar el no puedo, por no puedo, todavía.  "Todavía" es lo que nos lleva de la frustración a la esperanza. Si no puedo ahora, aprenderé cómo y podré más adelante. Ese tipo de vulnerabilidad creo que es la piedra angular para poder avanzar en la vida e irnos refinando.

Animarse a mostrarlo públicamente es otra cosa, y quizás no sea para todos. Pero la práctica me ha demostrado que cuando me doy permiso de mostrarme vulnerable y luchadora, gano amigos y aliados.  Cuando busco respuestas, las encuentro a través de alguien que me tiende la mano o me presta sus oídos.

La gente que me cae realmente bien por lo general es aquella que  no padece de perfección.  La perfección me es repulsiva, porque estar a la par de quien se muestra casi perfecto me hace sentir que allí hay gato encerrado.  ¿Te pasa a ti?  En cambio, cuando encuentro a alguien que como yo, tiene áreas fuertes pero también tiene áreas débiles y humildad para compartirlo conmigo, ocurre la magia de dos almas capaces de comunicarnos sin máscaras.  Es una maravilla. No se trata de andar mostrándonos incapaces ante todos, sino de tener un selecto grupo de amigos que nos conoce como de verdad somos. Tampoco se trata de tener cómplices con quién quedarnos en la queja, sino aliados para avanzar.

Creo que la perfección ha sido sobrevalorada y francamente, no existe.  Lo que sí existe son las ganas de hacerlo mejor, de ir superándonos y de compartir lo que nos ha hecho bien. Gracias a  mis viejos aliados, quienes me ayudaron a salir del atolladero, y a Penélope, mi amiga nueva. Humildemente les digo… Estamos aprendiendo a hacerlo cada vez mejor.

 

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