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Pantalones apretados (Y camisas que amenzan  con estallar)


Los diferentes países hemos estado en aislamiento. Unos por más tiempo y unos por menos. Cuando empezó la cuarentena, empezaron a circular los memes divertidos: “No sé a qué reunión iré primero al terminar el encierro: a la de Weight Watchers o a alcohólicos anónimos”. “Te presento a la Barbie cuarentena” (y está la foto de la conocida muñeca sentada en un sillón, viendo la computadora, y luciendo una enorme papada, brazos gordos y rollos en la cintura). “Usa mascarilla en casa. ¡Sirve para que no comas de más!”

Pareciera todo esto muy divertido, pero la verdad, a mí me preocupa, porque si a la angustia por el Coronavirus le agregamos los problemas de la gordura, en lugar de tener un problema, tendremos dos.

Por eso, te comparto una simple estrategia que estoy estrenando: usar mis pantalones normales, aunque me queden apretados. Si eres hombre, usa tus camisas de botones, sí, esos que evidencian cuando ya están a punto de estallar. Es un sencillo recordatorio para cuidar la forma en la que estamos comiendo y para recordarnos hacer ejercicio. Es mejor comprobar nuestro tamaño con la ropa, no con la pesa. Recuerda que si has dejado de hacer ejercicio, puede que hayas perdido masa muscular (que pesa más) y aumentado de grasa (que pesa menos pero ocupa más volumen). Entonces puede que estés más grande pero peses igual. Eso te lo dice la ropa.

Cuando nos quedamos en casa, muchos no vemos la necesidad de vestirnos como lo hacíamos cuando salíamos. Andamos en sandalias, ropa deportiva o incluso en pijama, y esa forma de vestir, aunque es super cómoda, tiene el peligro de que se expande debido a que usa telas stretch y elástico en la cintura. Esa ropa nos permite crecer en medidas sin que nos demos mucha cuenta.

Si te pones tus jeans o tu camisa de botones favorita y lo sientes apretado, piensa qué te llevó a ese cambio de tamaño, para empezar a ver dónde está la solución. Como diría mi papá: "Hay que ver de qué pierna cojeamos para ver qué muleta nos ponemos". Te doy algunas ideas de por qué puedes haber aumentado de peso y/o volumen:

-Estás paseando a la despensa con frecuencia, y si darte cuenta, te metes algo a la boca.

-La angustia de la situación te ha llevado a comer cosas dulces, especialmente harinas y chocolates.

-Estás comiendo botanas.

-Has comido por aburrimiento o por ansiedad.

-Con los hijos en casa y sin ayuda, no has encontrado tiempo para hacer ejercicio.

-Estás bebiendo entre semana.

-Como no vas a trabajar o a tu centro de estudios, estás caminando menos que antes.

-Es complicado proveer alimentos a la casa, entonces te comes lo que hay y ya.

-Tus hijos están acostumbrados a sus horarios de refacción del colegio, y comes con ellos.

-Tu falta de rutina habitual puso tu rutina de ejercicios en jaque.

-Con tanta angustia de enfermedad y la economía en picada, ¿Quién quiere cuidarse?

¿Se te ocurren otros motivos?

Usar la ropa que normalmente usamos, aunque nos quede apretada, nos ayudará a tomar el control de nuevo. Nos recuerda que estar con unas libras de más es incómodo y nos obliga a ver que hemos aumentado centímetros. Creo que es importante hacerlo ya, lo antes posible, antes de que pensemos en que nos convendría pasarnos a una talla más grande. Si has pasado por eso, no necesitas que te recuerde lo mal que nos sentimos luego de perder el control: incapaces, fracasados, con miedo a que la gente nos vea; nos sentimos mal de la digestión y, si eres como yo, los pensamientos nos torturan. Estar gordos puede llevarnos a sentirnos deprimidos y ese es un mal que hay que evitar a toda costa. Si estamos bien emocionalmente, nuestro sistema inmune está más fuerte. El sobrepeso no es cosa de risa.

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