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¿Realmente se puede cambiar?

2020.10.01

Sí, real y verdaderamente podemos cambiar. Podemos pasar de ser sedentarios a movernos, de comer todo lo que está a la vista, a aferrarnos al nuestro plan, de ser talla grande a ser talla normal, de estar frustrados a sentirnos triunfales, de no haber podido hacerlo antes, a poder ahora. La clave es hacerlo porque queremos y actuar de forma coherente.

Cuando decidimos que haremos un cambio, es importante hacer todo lo necesario para lograrlo porque no solo esa meta está en juego: también nuestra autoestima y nuestra autoconfianza. Si decidimos que esta vez sí lograremos nuestro objetivo (con el peso o con lo que sea), es importante darnos cuenta de que con nuestra boca declaramos lo que vamos a hacer y luego, actuar de forma coherente para lograrlo, porque si no lo hacemos, la meta se queda en deseo y nosotros, en lugar de crecer en autoestima, nos hacemos cada vez más pequeños e inseguros y eso no puede ser bueno.

¿Has escuchado alguna vez el concepto de coherencia? Coherencia es alinear pensamiento, sentimiento y acción. Como dice Enric Corbera: coherencia es “pienso blanco, siento blanco, hago blanco”. El problema se da cuando “pensamos blanco, sentimos verde y hacemos rojo”. En nuestro caso, muchas cosas pueden estar desalineadas y eso es la receta de la frustración. Si, por ejemplo, pienso “Tengo que bajar de peso”, siento “esto es una injusticia y es muy difícil” y lo que hago es comer lo que me gusta porque “empiezo la dieta mañana” nuestro pensamiento es de imposición, nuestro sentimiento es de imposibilidad y nuestra acción es de evitar bajar de peso. El resultado: nos quedamos igual de tamaño, pero a la larga, con nuestra autoconfianza muy lastimada. Entonces nos creemos cosas como “soy un fracaso”, “soy incapaz” o “yo no puedo con esto”.

Si pensamos “voy a ponerme a dieta y haré ejercicio”, sentimos “esto es lo que yo realmente quiero” y actuamos en obediencia a nuestro plan, lo más probable es que lo logremos, un día a la vez.

No trato de engañarte haciendo parecer que esto es fácil. Yo sé que podemos amanecer animadísimos a hacer las cosas bien, pero esa intención puede ir decayendo durante el día. Hay muchos obstáculos que nos pueden hacer caer: contrariedades que nos empujan a buscar consuelo con comida, estrés que sería más llevadero si comiéramos esto o aquello, hambre física, reuniones sociales en las que necesitamos sentirnos normales. Pero en cada uno de estos momentos, te invito a que recordemos que al final de cada día, podremos haber crecido en autoconfianza y nos podremos haber acercado al objetivo, o al revés, podremos habernos alejado de la meta e irnos a la cama sintiéndonos mal con nosotros mismos y eso es muy triste. Así que por ahora, te invito a preguntarte:

¿Es adelgazar/mantener mi peso/mejorar lo que realmente quiero? Si escudriñas tu corazón y te das cuenta de que no... no es lo que quieres en este momento, tranquilo. vive en paz y recuerda que si no estás haciendo algo para mejorar es porque has decidido no hacerlo, y no esperes resultados mágicos.

Si en cambio, decides que quieres cuidarte, repite como mantra el resto del día “esto es lo que yo quiero” y visualízate lográndolo, un día a la vez, un rato a la vez. Saca de tu cabeza los “debo”, los “tengo” y los “necesito” y cámbialos por “quiero” o aún mejor por “voy a”. En lugar de “tengo que comer esto”, di “quiero comer esto” o mejor aún “voy a comer esto” y hazlo. Visualízate triunfal y feliz. En lugar de “tengo que hacer ejercicio”, di “voy a hacer ejercicio” y hazlo, disfrutando el momento. Si logramos hacerlo, cada día estaremos mas cerca de la meta y lo que es más importante, viviremos con emociones más elevadas. Qué dices, ¿Lo intentamos?

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